EL PRIMER VISIONARIO

A pesar de que el primer portaaviones chino, el Liaoning (CV 16), entró en servicio en la Armada china tan solo un decenio atrás (2012), el sueño del gigante asiático por dotarse de este tipo de buque capital se remonta a más de 100 años atrás, poco después de la aparición de los primeros portaaviones en estado embrionario, cuando no eran más que cruceros reconvertidos en portahidroaviones.

Para conocer la historia, o mejor dicho, la prehistoria de la relación de China con los portaaviones, tendremos que trasladarnos hasta 1916, año en que la República de China, proclamada a fines de 1911 por el Dr. Sun Yat-sen, estaba dominada por el gobierno de Beiyang con sede en Pekín.

El gobierno de Beiyang estaba formado por un grupo de señores de la guerra presidido por el influyente general Yuan Shikai. Fue el gobierno que ostentó el poder real en China entre 1912 y 1928, año en que el Kuomintang liderado por el Generalísimo Chiang Kai-shek se alzó con el poder tras lanzar una exitosa expedición militar contra los señores de la guerra del norte.

Yuan Shikai (centro) y los caudillos militares del gobierno de Beiyang.

Yuan Shikai había arrebatado la presidencia a Sun Yat-sen en 1912, tras tan solo dos meses de gobierno provisional del padre de la China moderna desde su capital en Nankín. A los tres años tras su ascensión al cargo, el poderoso pero excéntrico Yuan Shikai llegó incluso a autoproclamarse Emperador de China y la gobernó bajo ese título desde diciembre de 1915 a marzo de 1916. No obstante, por desgracia para él, la Historia no le consideró el último emperador de China. Terminada su efímera veleidad como emperador, Yuan Shikai retomó de nuevo la presidencia del gobierno de Beiyang hasta su fallecimiento en junio de 1916.

Tras la muerte de Yuan Shikai, el gobierno de Beiyang, a la sazón presidido por Li Yuanhong, resolvió enviar a un grupo de observadores militares a Europa al lado de las Potencias de la Entente, para demostrar el compromiso del gobierno chino con los aliados en la Primera Guerra Mundial. Entre aquellos observadores militares se encontraba un joven oficial de marina llamado Chen Shaokuan (1889-1969), futuro Almirante de la armada china y primer militar que soñó con dotar a China con el arma portaaviones.

Chen Shaokuan nació el 7 de octubre de 1889 en la aldea de Chengmen, en la provincia de Fujian. Creció en el seno de una familia con cierta tradición marinera, puesto que su padre, inicialmente dedicado a la carpintería, y su tío se enrolaron y sirvieron varios años en la Flota de Beiyang, la Flota Septentrional china creada por los manchúes en el ocaso de la Dinastía Qing. Desde bien pequeño, Shaokuan estaba decidido a seguir la estela de su padre y convertirse en marino.

Chen Shaokuan junto a oficiales de marina estadounidenses.

En 1908, a la edad de 17 años, Chen Shaokuan ingresó en la Academia Naval Jiangnan de Nankín. A los 20 años ya se había graduado con honores y fue asignado al buque de formación Tongji. En 1910 sirvió a bordo del buque Jingqing y en 1914 fue promovido a Teniente Comandante del Comando Naval de la Armada en Shanghái.

Ese mismo año 1914, en el marco de la Primera Guerra Mundial, que también se libró brevemente en China debido a la presencia de concesiones de Alemania y de las Potencias de la Entente en diversas ciudades chinas, Japón y el Reino Unido atacaron a Alemania en su concesión de la bahía de Kiaochow, en la provincia de Shandong. Los alemanes fueron derrotados en la batalla del puerto de Tsingtao en 1914.

En septiembre de dicho año, Japón lanzó con éxito un ataque aéreo contra los alemanes en Tsingtao empleando dos hidroaviones con base en un portahidros, marcando un hito en el uso de la aviación militar embarcada, puesto que su ataque es considerado como la primera incursión aérea desde el mar. Para ello la Armada japonesa utilizó dos hidros Maurice Farmán MF.7 lanzados desde el portahidros Wakamiya.

MF.7 lanzado hacia Tsingtao desde el portahidros Wakamiya.

Hasta la reconversión del crucero de batalla HMS Furious y su entrada en servicio en 1918 como portaaviones, con la adición de una semicubierta a proa para despegue de aviones de carrera corta, lo más parecido a los portaaviones eran los portahidroaviones, por no decir que de hecho fueron sus precursores.

Tanto el primer hidroavión como el primer portahidros fueron fruto del ingenio francés: Henri Fabré por lo que respecta al primer hidroavión, bautizado Le Canard, y la Armada francesa por lo que respecta al despliegue, en 1912, del primer portahidroaviones o portahidros militar de la historia —La Foudre.

Los portahidroaviones desempeñaron un papel relevante en la Gran Guerra y estuvieron especialmente activos en la citada Batalla de Tsingtao, en la que japoneses y británicos lanzaron ataques contra los alemanes desde portahidroaviones, buques mercantes o cruceros reconvertidos, todos carentes de cubierta de vuelo y que requerían el uso de grúas tanto para sacar los hidroaviones del hangar o la cubierta y posarlos en la superficie del mar como para recuperarlos tras su amerizaje.

El uso de esta innovación técnica no pasó inadvertido al castrense gobierno de Beiyang, el cual empezó a interesarse por el desarrollo de los portahidroaviones para su incorporación a la Flota de Beiyang. Tras la capitulación de Alemania en la bahía de Kiaochow y la cesión de sus concesiones en territorio chino, la Primera Guerra Mundial se dio por terminada en el país asiático.

No obstante, la Gran Guerra proseguía su curso en Europa y los aliados presionaban a China para que tomase partido a su lado y declarase la guerra a las potencias centrales de la Triple Alianza. En agosto de 1917, cediendo a dichas presiones, el gobierno de Beiyang declaró la guerra a Alemania y al Imperio Austrohúngaro.

Desde entonces, Chen Shaokuan se desempeñó como agregado militar del gobierno de Beiyang ante los países aliados, viajando entre el Reino Unido, Francia e Italia para observar las operaciones de los aliados y obtener conocimientos y experiencia. También llegó a visitar los Estados Unidos a bordo de un buque británico y presenció algunas batallas navales en el Atlántico.

En 1917, cerca del fin de la germana Campaña U-Boat (1914-1918), Chen Shaokuan pasó a servir en un submarino británico y participó en ataques contra buques y submarinos alemanes en las costas de Europa. En julio de 1918, mientras servía en el arma submarina británica, Shaokuan conoció la noticia de un ataque británico a fuerzas alemanas empleando aviones lanzados desde la cubierta de proa del crucero de batalla reconvertido en portaaviones HMS Furious. El ataque se inscribió en la Operación F7 o Bombardeo de Tordern.

Los Camel F.1 en la semicubierta de proa del HMS Furious durante la Operación F7.

En la operación, la aviación naval de la Marina Real Británica bombardeó una base alemana de Zepelines en la localidad de Tordern, Dinamarca. Fue el primer raid aéreo lanzado desde un portaaviones, un salto cualitativo respecto al ataque desde el portahidros Wakamiya, puesto que en aquella ocasión los hidros no despegaron desde el buque sino desde la superficie del mar, mientras que en esta ocasión los aviones despegaron desde la semicubierta de proa del HMS Furious. En el ataque se emplearon 7 monoplazas biplanos Sopwith Camel F.1, de ahí el nombre de Operación F7.

A Chen Shaokuan le llamó poderosamente la atención el poderío militar proyectado por el portaaviones HMS Furious mediante su ala embarcada. Al antiguo crucero de batalla, tras haber sido reconvertido, en un principio, para su uso como portahidros, se le acabó añadiendo dos semicubiertas despejadas, una a proa y otra a popa, separadas por la isla y la chimenea de la superestructura original del crucero.

El portaaviones HMS Furious (47).

El futuro Almirante Chen Shaokuan también recibió inspiración a través del estudio de la obra de Clément Ader. Ader fue un inventor francés que propuso por primera vez el uso de la aviación militar como pieza fundamental para la proyección del poder en los conflictos militares.

En 1909, Ader publicó ‘La Aviación Militar’, obra muy popular en los años anteriores a la Gran Guerra. En él proponía el uso de un buque transportador de aeronaves como nueva estrategia para el bombardeo aéreo. De hecho, fue su concepto de ‘isla flotante’ el que un año después resultó en las primeras investigaciones para la construcción de este tipo de buques de guerra.

Chen Shaokuan entendía la importancia y el papel determinante que los portaaviones iban a desempeñar en la historia militar. Su exhaustivo estudio y amplio conocimiento de la aviación naval embarcada y de los buques encargados de transportarla y lanzarla queda patente en la siguiente cita, extraída de su libro ‘La guerra en el mar’: “En la guerra naval contemporánea, conseguir la ventaja y llevar la iniciativa dependen por completo del uso de la aviación naval embarcada.”

Desde 1919, una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, Chen Shaokuan continuó en suelo europeo supervisando varios grupos de estudiantes de marina chinos en París y en Londres. Siguió en servicio en la Royal Navy hasta 1920 y recibió una condecoración del gobierno británico en reconocimiento por su compromiso y contribución durante la Gran Guerra.

EL PRIMER  MEMORANDO

En 1921, Chen Shaokuan se despidió del Reino Unido y de su periplo por Europa y regresó a China. No obstante, Shaokuan no volvió a Pekín bajo los auspicios del gobierno de Beiyang, sino que regreso al sur de China donde se puso a las órdenes del partido nacionalista revolucionario Kuomintang y de su gobierno no reconocido con sede en Cantón.

A su vuelta a la madre patria se le concedió el mando del buque de formación Tongji, el que fuera su primer destino tras graduarse en la Academia Naval Jiangnan de Nankín. En 1923 fue nombrado Comandante del crucero ligero Yingrui. En 1926, fue ascendido al rango de Contraalmirante y se le nombró Comandante de la 2.ª Flota. En octubre de 1926, Chen Shaokuan juró lealtad al Ejército Nacional Revolucionario dirigido por el gobierno de Chiang Kai-shek con sede en Nankín, entrando en combate en los meses posteriores contra las facciones de los señores de la guerra durante la Expedición del Norte (1926-1928).

El crucero protegido Yingrui.

Tras el éxito conseguido en su campaña naval contra la Flota de Beiyang en la Expedición del Norte en enero de 1928, Chen Shaokuan fue nombrado Vicealmirante y jefe del Departamento de Marina recién reorganizado, pero al principio no pudo unificar todas las fuerzas navales que operaban de manera independiente bajo los señores de la guerra. Desde su cargo en el Departamento de Marina, Shaokuan por fin vio la oportunidad de implementar los planes que se habían gestado en su mente en Europa.

Así fue como en 1928, a pesar del caos político y la pobreza existente en China, Chen Shaokuan se decidió a presentar un memorando en el que solicitaba 20 millones de yuanes para la construcción del primer portaaviones chino. Su petición fue rechazada de plano con el argumento, por otra parte no sin fundamento, de la escasez de recursos.

En 1930 presentó otro memorando para la expansión de la Armada china, consistente en la construcción de 3 portaaviones, 2 cruceros pesados, 2 cruceros ligeros, 28 destructores, 24 submarinos y 106 embarcaciones pequeñas como cañoneras, buscaminas, ténders y torpederos, ascendiendo a un total de 600 mil toneladas. No obstante, el proyecto nunca encontraría la voluntad política ni los fondos necesarios para su materialización.

Ese mismo año 1930, Chen Shaokuan fue nombrado director de los astilleros Jiangnan en Shanghái. En 1932 ascendió al rango de Almirante y fue admitido en el Comité Central del Kuomintang, lo que le permitió conocer al Generalísimo Chiang Kai-shek. Reformó la academia naval de Fujian, su provincia natal, con la contratación de oficiales navales británicos, a partir de lo cual empezaron a graduarse todos los años nutridas promociones de oficiales bien formados.

También se ocupó de que se becara a los mejores estudiantes para completar su formación en las armadas europeas, japonesa o estadounidense. En 1934 contrató a oficiales navales japoneses para enseñar en academias navales chinas, lo que levantó las sospechas de algunos de sus subordinados, puesto que Japón había violado repetidamente la soberanía china desde 1931. Este incidente casi lo llevó a renunciar a su cargo, pero finalmente reconsideró su dimisión.

En 1935 fue ascendido al rango de Almirante de la Flota. En mayo de 1937, Chen Shaokuan volvió a Europa para asistir a la ceremonia de coronación del rey Jorge VI de Inglaterra y realizar una visita oficial a la Kriegsmarine, la armada de la Alemania nazi. Al recibir la noticia del estallido de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, regresó de inmediato para defender su país.

JAPÓN Y EL USO DE LOS PORTAAVIONES

Una vez de vuelta a China, Chen Shaokuan ideó un plan para impedir el avance japonés río arriba por el Yangtsé. El plan consistía en bloquear la desembocadura del río Yangtsé al norte de Shanghái, en un intento por proteger la capital Nankín. El plan consiguió retrasar el avance naval japonés río arriba, pero fue de escasa utilidad una vez que Shanghái cayó en manos japonesas.

Durante la batalla naval de Jiangyin dentro de la batalla de Shanghái, la armada china sufrió el hundimiento de varios cruceros y destructores a manos de la Armada Imperial Japonesa, lo cual dejó una profunda huella en el patriota y marino Chen Shaokuan.

El uso que los japoneses hicieron de sus portaaviones impresionó al Almirante. Japón logró bombardear gran parte de China con aviones lanzados desde sus portaaviones anclados en la desembocadura del río Yangtsé. Chen Shaokuan estaba más convencido que nunca de la necesidad de construir una armada con el portaaviones como buque capital.

El crucero acorazado Izumo en la batalla de Jiangyin, Shanghái.

A medida que la región costera caía bajo control japonés, la importancia de la armada china disminuía y, en consecuencia, también lo hacía la influencia de Chen Shaokuan. Con todo, en 1938 fue nombrado Comandante Supremo de la Armada china. No obstante, Chen no estaba dispuesto a rendirse y volvió a luchar por obtener los fondos necesarios para reforzar y modernizar la flota.

En 1943 presentó un nuevo memorando en el que solicitaba la construcción de 20 portaaviones de 10 mil toneladas cada uno, desplegados en cuatro regiones navales. En el fragor de la batalla contra Japón, Chiang Kai-shek rechazó el memorando una vez más, provocando la ira de un incrédulo Chen Shaokuan, quien consideraba a los portaaviones y la aviación naval embarcada como vitales para expulsar de la costa y de los ríos a los buques nipones.

A pesar de que el número de portaaviones que contemplaba Chen Shaokuan parezca desorbitado, se ajustaba perfectamente a la normativa internacional. En primer lugar, a la sazón los portaaviones eran muy ligeros, con un desplazamiento estándar que en pocas ocasiones superaba las 10 mil toneladas y, por tanto, construirlos no era un desafío insuperable. En segundo lugar, el Tratado Naval de Washington de 1921 no imponía limitaciones en el número portaaviones por cada Armada ni en el número de aviones que podían embarcar y permitía un tonelaje global superior al de los cruceros y acorazados, por lo que muchos países reconvirtieron esos buques en portaaviones.

Volviendo al memorando rechazado, Chen Shaokuan amenazó con dimitir si este no era aprobado. Temeroso de que su dimisión debilitara aún más a la Armada, Chiang Kai-shek lo convenció de no renunciar a su cargo prometiéndole examinar con detalle el proyecto. El Generalísimo nunca cumplió su promesa ni tuvo la menor intención de hacerlo. Chiang no creía en la Armada y solo tenía interés en desarrollar la aviación con base en tierra.

El portaaviones, la base aérea flotante obviada por Chiang Kai-shek.

Resulta irónico, empero, que el buque de guerra menospreciado por Chiang Kai-shek fuera precisamente el elemento que permitió a Japón sojuzgar a China durante el conflicto. Como ya hemos explicado, los japoneses usaron con profusión los aviones embarcados en portaaviones para bombardear objetivos chinos en el interior y acompañar la ofensiva de su ejército de tierra. Si el Generalísimo hubiera apostado por los portaaviones, estos hubieran constituido aeródromos móviles ideales para el transporte y lanzamiento de la aviación, brindando así apoyo y cobertura a las operaciones del ejército sobre tierra o atacando directamente a la marina japonesa en el mar, privando de apoyo aéreo al Ejército de Kwantung, el Ejército Imperial japonés en China.

En junio de 1945, apenas dos meses antes de la rendición definitiva del Japón en la SGM, Chen Shaokuan asistió a la Conferencia de las Naciones Unidas en San Francisco como parte de la delegación China, y estampó su rúbrica en el documento de la Carta de la Naciones Unidas. El 9 de septiembre de 1945, el Almirante tuvo el honor de presidir la ceremonia de rendición japonesa en Nankín.

Rendición japonesa en Nankín. Chen Shaokuan es el segundo por la derecha.

RUPTURA DEFINITIVA CON EL GENERALÍSIMO

En 1946, un desesperanzado Chen Shaokuan volvió a presentar su plan, esta vez modificado, con solo 12 portaaviones a construirse en 30 años, empezando por dos portaaviones de 10 mil toneladas en los primeros 10 años. Estas modificaciones a la baja estaban pensadas para ajustarse a la coyuntura económica de un país desangrado por la lucha contra el invasor japonés y que ahora sufría una guerra fratricida entre nacionalistas y comunistas.

Como era previsible, la guerra civil entre el Kuomintang del general Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong torpedeó y envió al fondo del mar, una vez más, el memorando del Almirante Chen. De hecho, su relación con el Generalísimo se había deteriorado sobremanera, y lo peor estaba aún por llegar.

Cuando Chiang Kai-shek ordenó a Chen Shaokuan que la Armada atacara posiciones comunistas en la provincia costera de Shandong, el Almirante Chen desobedeció, argumentando que la Armada aún no se había recuperado de la guerra contra el Japón. Esta insubordinación forzó a Chiang Kai-shek a relevar de sus funciones a Chen Shaokuan.

Debido a la pasividad y las múltiples negativas dadas a sus memorandos por Chiang Kai-shek, cuando en 1949 el derrotado bando nacionalista tuvo que refugiarse en Taiwán y el Generalísimo extendió una invitación a Chen para unirse a él en la isla, el Almirante se negó y abrazó la recién proclamada República Popular China. En ella, Chen Shaokuan sirvió en el gobierno de la provincia de Fujian, su región natal, y llegó a ser miembro del Congreso Popular Nacional hasta su fallecimiento en 1969, víctima de un cáncer de estómago.

No obstante, la Nueva China de Mao Zedong no invitó a Chen Shaokuan a continuar con sus funciones dentro de la recién creada Armada del Ejército Popular de Liberación (AEPL), ni tan siquiera le ofreció un puesto honorario o de cualquier otra índole a través del cual aprovechar los conocimientos y la experiencia del Almirante. Fue el precio que Chen Shaokuan (como tantos otros) tuvo que pagar al quedarse en un país, la China comunista, que siempre lo consideraría sospechoso de ser un agente infiltrado al servicio de la República trasladada a Taiwán.

RECUPERACIÓN DE SU FIGURA

Recientemente, a raíz del fervor popular desatado por la evolución de la armada china y, sobre todo, por la entrada en servicio de los portaaviones Liaoning y Shandong, la figura del Almirante Chen Shaokuan ha sido rescatada del olvido en China continental. Ahora es considerado un gran patriota, algo indiscutible, y el padre del sueño chino por dotarse de portaaviones, objetivo alcanzado con la entrada en servicio del Liaoning en 2012, 84 años después de que Chen Shaokuan presentara el primero de sus memorandos.

Jet Li (dcha.) encarnando a Chen Shaokuan en el filme ‘La fundación de la República’ (2009).

En 2009, el artista marcial y célebre actor asiático de películas de acción, Jet Li, interpretó el personaje del Almirante Chen Shaokuan en una producción china titulada ‘La Fundación de la República’ (The Founding of a Republic). Un homenaje más que merecido para rendir tributo a la figura de un patriota que sirvió a su país con independencia del sistema político e ideológico imperante en China.