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La seguridad en Zhongnanhái (ii)
En cuanto a los dispositivos de vigilancia electrónica se refiere, las cámaras de videovigilancia IP, visibles y no tan visibles, están repartidas por todo el complejo. A través de sus lentes se monitoriza en tiempo real a todos los peatones que caminan por las aceras que bordean los muros que encintan el perímetro.
En la actualidad, la tecnología de reconocimiento facial permite identificar a los transeúntes sin necesidad de molestar a nadie. De hecho, nadie es inquietado a menos que su comportamiento sea sospechoso o el sistema proporcione un match durante su identificación virtual. Ni siquiera se prohibe la circulación de automóviles u otros vehículos por las calles de alrededor. No obstante, huelga decirlo, el estacionamiento permamente está prohibido.
Téngase en cuenta que Zhongnanhái, otrora un espacio inaccesible para el común de los mortales por estar ubicado justo al lado de la Ciudad Prohibida, es desde hace un siglo un lugar rodeado por calles públicas y edificios de viviendas, sin apenas restricciones de circulación para viandantes ni automóviles. Por tanto, la videovigilancia y monitorización de los movimientos de personas y vehículos de todo tipo es imprescindible para garantizar la seguridad del complejo.

En 2024, un hombre consiguió llegar con su coche hasta la entrada principal, cruzando la ‘infranqueable’ línea amarilla.
Las visitas a Zhongnanhái están prohibidas al público desde que el régimen comunista convirtiera el recinto en su coto privado. Solo durante el período de la Revolución Cultural (1966-76) se permitieron visitas al complejo, previa inscripción a una lista de espera y pagando una entrada más gravosa de lo habitual en comparación con los precios populares al uso durante la China maoísta.
Tras aquel nefasto decenio para el pueblo chino, Zhongnanhái volvió a ser inaccesible al público y sus medidas de seguridad se reforzaron sobremanera tras las protestas y la masacre de la plaza de Tiananmén. Debido a la cercanía con la plaza, la entrada de Xinhuamén también fue objeto de manifestaciones y sentadas multitudinarias por parte de estudiantes y ciudadanos de Pekín en general.

Xinhuamén durante las protestas de Tiananmén en 1989.
Desde entonces, Zhongnanhái se ha convertido en una auténtica fortaleza, impenetrable no solo por el Cuerpo de Guardia que custodia sus entradas, por las cámaras y los sensores que lo monitorizan 24/7, por los pequeños drones que captan imágenes al abrigo de los árboles en el interior, ni por la línea amarilla en Xinhuamén con agentes detrás de ella, sino porque muy cerca del complejo se encuentran diversos cuarteles de la policía militar (wujing, 武警) y del ejército con unidades de respuesta rápida, más la zona de exclusión aérea sobre los primeros tres anillos de Pekín, donde se concentran los lugares históricos y edificios públicos más importantes de la capital.
En los últimos años ni siquiera se recibe a los mandatarios extranjeros en Zhongnanhái, puesto que ahora se acostumbra a celebrar las recepciones oficiales en el Gran Salón del Pueblo en la plaza de Tiananmén, como así ocurrió en la reciente visita de Estado a China de los reyes de España, entre los días 11 y 13 de noviembre de 2025. El último gran mandatario extranjero recibido en Zhongnanhái fue el presidente ruso Vladimir Putin en 2024.

Xi Jinping y Vladimir Putin disfrutando del té durante una reunión en Zhongnanhái (2024).
Zhongnanhái y el Pekín subterráneo
Bajo el centro de Pekín, del primer al tercer anillo, existe una vastísima red subterránea de túneles y refugios antiaéreos. Es el llamado Pekín subterráneo o la Ciudad subterránea de Pekín. Durante la década de los 60, Mao temía una guerra contra la Unión Soviética y que las principales ciudades chinas fueran bombardeadas con ojivas nucleares.
China y la URSS llevaban años enfrentados ideológicamente a causa de su distinta visión sobre cómo dirigir el sociocomunismo que ambos lideraban. Desde la época de Stalin, la posición de la URSS al respecto fue la de considerarse como el líder y guía indiscutible del comunismo, tratando al aliado chino de modo paternalista, como a un hermano pequeño o, peor aún, como a un simple escudero, algo inaceptable para el soberbio Mao y los líderes chinos en general.

Mao asistiendo en Moscú a la celebración del 71 aniversario de Stalin (1949).
Tras la repatriación de los técnicos y asesores soviéticos de China en 1956, que incluyó a los expertos en el átomo, la situación degeneró hasta llegar a la rotura de relaciones diplomáticas en 1961. Durante esos años se produjeron diversas escaramuzas a lo largo de la extensa frontera que comparten ambos países, cuyo corolario fue un corto pero intenso conflicto armado en 1969 por el control de la isla Zhenbao, Damanski en ruso, en el cauce del río Ussuri en la frontera nororiental entre los dos países.
La ciudad subterránea tiene capacidad para acoger a unos 6 millones de personas. Por todas partes en la capital china hay innumerables supermercados, hoteles, salas de ‘máquinas arcade’, minisalas de cine y comercios de todo tipo a los que se accede bajando escaleras o por una rampa, en lugar de estar a pie de calle. Esa es la marca de agua de los antiguos refugios antiaéreos construidos en 1969 por más de 300 mil pekineses y personas de fuera de la capital.

Muchos supermercados y otro tipo de locales en Pekín tienen entradas como esta, pero bien reacondicionadas. Se trata de la entrada a un refugio antiaéreo.
En tan solo un año se excavaron más de 10 mil refugios que se interconectaron mediante una red de túneles que totaliza más de 30 km de longitud. La ciudad subterránea fue dotada de almacenes de grano y provisiones, comercios, hospitales e incluso salas de cine. También se excavaron numerosos pozos de agua dulce, por lo que la población allí refugiada podría mantenerse bajo tierra el tiempo necesario en caso de ataque nuclear.
Parte del complejo subterráneo fue abierto al público entre 2000 y 2008, pero a causa de la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín aquel último año, las autoridades municipales cerraron el acceso al público para emprender obras de limpieza y renovación.

El Pekín subterráneo es todo un mundo, con zonas habitadas y otras abandonas en un pésimo estado de conservación.
En 2019 se reabrió una zona muy limitada de la ciudad subterránea, entre el extremo sur de la plaza Tiananmén y el Templo del Cielo, y desde entonces se permiten visitas turísticas en grupo o individuales. La entrada se sitúa en la calle Qianmen, al sur de la emblemática plaza pekinesa.

Algunos túneles están bien conservados y han sido redecorados en consonancia con la época en la que se construyeron.
Hoy día, en Pekín hay más de 1 millón de personas viviendo bajo tierra en alojamientos que aprovechan los refugios antiaéreos de la ciudad subterránea, puesto que allí se puede conseguir el alquiler más asequible de toda la ciudad por un espacio a compartir.

En el Pekín subterráneo viven toda clase de personas, no necesariamente pobres e indigentes.
Por lo que respecta a Zhongnanhái, este contaría su propia ciudad subterránea, aunque no existe confirmación oficial. Sí que se tiene constancia documental de que bajo las residencias de los principales líderes históricos de la nación, como Mao Zedong, Liu Shaoqi y Zhou Enlai, se edificaron refugios antiaéreos, por lo que no es descabellado suponer que estos estuvieran conectados entre sí y con el resto de la hipotética red subterránea bajo Zhongnanhái.
La lógica nos lleva a pensar que esa supuesta ciudad subterránea en Zhongnanhái debería, a su vez, estar conectada con el Pekín subterráneo, aunque solo fuera parcialmente. De lo contrario resultaría imposible extraer de allí a los líderes del país y trasladarlos a una zona o región fuera de peligro.
Se rumorea que esa madriguera subterránea ya habría sido utilizada en dos ocasiones, la primera durante el período de la Revolución Cultural y la segunda durante la tristemente célebre masacre en la Plaza de Tiananmén. Según los rumores, en ambas ocasiones la red habría servido para extraer de Zhongnanhái a los líderes del país y trasladarlos hasta el complejo residencial en la Colina del Manantial de Jade, al noroeste de Pekín.
Se cree que uno de las lugares conectados subterráneamente con Zhongnanhái sería el Hospital Militar 305, situado al oeste del parque Beihai, por tanto fuera pero a la vez muy cerca del complejo gubernamental. Su construcción data de aquel mismo año 1969 en que se excavó el Pekín subterráneo, razón por la que se afirma que un túnel secreto lo une con Zhongnanhái. A ello habría que añadir que es el hospital de referencia de los altos cuadros del Partido, del gobierno y de la cúpula militar, por lo que su conexión subterránea con Zhongnanhái no debería sorprender a nadie.

El Hospital Militar 305 en Pekín.
En 2020 se difundió por Internet la noticia, no confirmada, de que un alto cargo del Partido o del gobierno fue trasladado a altas horas de la noche y en secreto (sic) desde Zhongnanhái hasta el Hospital 301 a través de un túnel subterráneo, encendiendo el debate entre los internautas chinos sobre la existencia de pasajes secretos que conectarían Zhongnanhái con el exterior, y más en concreto con los hospitales para la élite en Pekín.

El Hospital Militar 301, centro sanitario de referencia para la élite político-militar de China.
Según la noticia, la noche del 16 de octubre de 2020, una planta entera del Hospital 301 de Pekín, otro hospital militar como el 305, fue cerrada a cal y canto debido a que un alto funcionario de Zhongnanhái fue trasladado allí para recibir tratamiento médico de urgencia. Días más tarde surgieron fotografías del ex primer ministro chino Zhu Rongji celebrando su cumpleaños en el Hospital 301, lo que sugería que fue él quien ingresó aquella noche en el centro sanitario.
En otro artículo publicado el 22 de febrero de 2020 por Vision Times, semanario vinculado al movimiento Falun Gong, y titulado «Pekín, la capital del virus: ¿Se utilizarán las rutas de escape de Zhongnanhái?», se podía leer que si el virus de la COVID-19 hiciera mella en Zhongnanhái, existían tres rutas de escape secretas a disposición de los dirigentes chinos.

Los líderes chinos en Zhongnanhái rindiendo tributo a las víctimas de la COVID-19 (04/04/2020).
Una de las rutas sería un pasaje secreto desde Zhongnanhái hasta la base aérea de Xishan, muy cerca de la Colina del Manantial de Jade. Se considera que la colina, en principio un lugar de descanso para la élite política y militar del país, es en realidad un punto de reunión de los líderes chinos antes de emprender una huida desde la capital. La montaña contendría en su interior instalaciones militares y un túnel secreto de 20 km de longitud que enlazaría con Zhongnanhái.
Otra ruta sería un pasaje secreto conectando Zhongnanhái con el Gran Palacio del Pueblo en la plaza de Tiananmén. Allí se reuniría a altos cargos del gobierno, del Partido y a sus familias para después continuar hasta el Aeropuerto Internacional de Pekín-Daxing, una novísima infraestructura construida en 2019.

El flamante y espectacular Aeropuerto Internacional Pekín-Daxing.
No obstante, las informaciones sobre la existencia de un Zhongnanhái subterráneo proceden únicamente de inferencias, silogismos, rumores y cotilleo callejero. Nada se sabe con certeza acerca de algo que tanto la intuición como la lógica nos indican que existe en proporción inversa a la ausencia de reconocimiento oficial.