Construcción

Este buque gigantesco, extraoficialmente llamado Tipo 003 antes de su botadura (o Tipo 002 por algunas fuentes que también llamaban 001A al Shandong), es el segundo portaaviones diseñado y construido enteramente por China, aunque su casco sigue conservando algunas reminiscencias del primer portaaviones chino, el Liaoning CV-16 (Tipo 001) y de su descendiente directo, el Shandong CV-17 (Tipo 002).

Los portaaviones Liaoning CV-16 y Shandong CV-17 realizando maniobras conjuntas en aguas del Pacífico Occidental.

La construcción de la tercera unidad habría dado comienzo en marzo de 2015 en los astilleros Jiangnan de Shanghái, pertenecientes a la Corporación Estatal de Construcción Naval de China (CSSC).

Sin embago, hasta pocos años antes de 2022 se desconocía casi todo acerca del ahora portaaviones Fujian, excepto que sería un diseño muy evolucionado respecto a la clase Almirante Kuznetsov, de la cual nacieron el Almirante Kuznetsov y el Varyag, este último reconvertido en el Liaoning, el primer portaaviones del gigante asiático.

A la izq. el Riga, rebautizado Varyag por Ucrania y Liaoning por China; a la dcha. el Tiflis o Tbilisi, rebautizado Almirante Kuznetsov por Rusia. (Foto tomada en 1989 en el Astillero del mar Negro en Nikolaiev.)

A pesar de la escasa información disponible entonces, la mayoría de expertos coincidían en que la nueva unidad prescindiría del diseño soviético de rampa de salto o ski-jump y en su lugar incorporaría el sistema de despegue asistido por catapultas de vapor o incluso electromagnéticas.

Debido a que esta última tecnología es harto compleja, los analistas occidentales daban por sentado que la Armada china (AEPL) no la emplearía en el portaaviones Fujian, un análisis que a la postre se ha demostrado incorrecto puesto que China ha decidido arriesgarse e implementarla en su flamante buque capital.

No obstante, antes de que el Fujian CV-18 fuera botado en junio de 2022 y se despejaran todas las incógnitas, Bryan Clark, analista del Centro de Estudios Estratégicos y Presupuestarios de Washington, ya afirmaba que era perfectamente posible que el nuevo casco incorporara catapultas de vapor o electromagnéticas y cables de parada para permitir el lanzamiento de aviones con mayor carga de armas y combustible y aumentar la cadencia en los despegues y aterrizajes.

Un punto en el que sí había consenso, empero, era que el Tipo 003 sería más grande que los portaaviones Liaoning y Shandong, lo que le permitiría transportar un mayor número de aeronaves.

Era un secreto a voces que la AEPL quería sustituir el caza embarcado Shenyang J-15 por un nuevo modelo más seguro y fiable e incorporar el uso de drones pesados aprovechando el sistema de despegue asistido por catapulta.

La cubierta del Shandong CV-17 bajo un manto de cazas embarcados Shenyang J-15.

Desde la entrada en servicio del Fujian se han despejado todas las dudas acerca de cuál será el sustituto del J-15 como caza embarcado en los portaaviones chinos —el Shenyang J-35, avión que de hecho ya se está probando sobre la cubierta del Fujian.

Un caza Shenyang J-35 despegando desde la cubierta del Fujian CV-18.

También se daba por seguro que el nuevo portaaviones transportaría aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AWACS), en concreto el modelo Xi’an KJ-600, el primer avión de este tipo diseñado por China para operar desde la cubierta del Tipo 003 y de los siguientes portaaviones de la AEPL.

El Xi’an KJ-600, primer avión chino de alerta temprana y control aerotransportado (AWACS) basado en portaaviones, preparado para ser lanzado desde la cubierta del Fujian.

Precisamente, para operar aeronaves como esta o como los J-15 y J-35 a plena carga (entre 25 y 30 t.) es imprescindible el uso de catapultas para el despegue y de cables de parada para la recuperación por gancho de apontaje, es decir, que el portaaviones sea de configuración CATOBAR.

Por tanto, el punto que ha sorprendido a todos no es la configuración CATOBAR del buque, sino la inesperada, por considerarse prematura, implementación del sistema de lanzamiento de aeronaves mediante catapultas electromagnéticas (EMALS), máxime teniendo en cuenta que previamente China no había desarrollado la catapulta de vapor.

La configuración CATOBAR, sinónimo de portaaviones de gran eslora y desplazamiento transportando decenas de aeronaves de gama variada, sin duda proporcionará a China la capacidad de proyectar su poderío aeronaval en teatros de operaciones alejados de sus aguas territoriales, así como de disuadir a sus rivales y enemigos a lo largo de la ruta comercial y de aprovisionamiento energético que va desde el Golfo Pérsico hasta China y que transita por los océanos Índico y Pacífico.

La protección de esas líneas marítimas de comunicación (SLOC), es condición sine qua non para la salvaguarda de los intereses económicos y la consecución de los objetivos geopolíticos mundiales de Pekín, así como para proteger y evacuar a ciudadanos chinos de lugares en conflicto en el extranjero.

Las SLOCs entre África, Oriente Medio y Asia Oriental son claves para la supervivencia de China, Japón, Corea del Sur y Taiwán.

En cuanto a las dudas sobre si el Fujian estaba realmente en construcción o no, las únicas informaciones que por entonces lo corroboraban provenían de un vídeo publicado en diciembre de 2016 donde el profesor Jin Yinan, ex director del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Universidad Nacional de Defensa del EPL, afirmaba que su construcción ya había dado comienzo en Shanghái en marzo de 2015, y por una nota de prensa de la Agencia de Noticias Xinhua (27 de noviembre de 2018) en la que se informaba de que el segundo portaaviones de fabricación nacional estaba en plena construcción.

No obstante, una fuente alternativa próxima a la AEPL señaló que no había indicios de la construcción de un buque de tales dimensiones en los astilleros Jiangnan. De ser cierto que la quilla del por entonces Tipo 003 fue puesta en 2015, al menos hubiera cabido esperar la existencia de fotografías de módulos o de un casco de gran eslora en los astilleros.

Sin embargo, nada parecido a un portaaviones yacía en el dique seco de las instalaciones de la CSSC en Shanghái. La razón de la inexistencia de indicios previos fue debida a que el casco del portaaviones se construyó por módulos en diferentes lugares del astillero antes de unir las partes en el dique seco.

Finalmente, en abril de 2019, un satélite comercial tomó fotografías del astillero Jiangnan, en las que se observaba un dique seco capaz de albergar un casco de grandes dimensiones.

En septiembre del mismo año se tomaron más fotografías satelitales del mismo emplazamiento y, una vez comparadas con las anteriores, incluidas unas de 2018 que apenas mostraban nada que pareciera un portaaviones, se pudo constatar lo que allí realmente se estaba construyendo bajo los hangares que mantenían al casco al abrigo de miradas de pájaro indiscretas.

Obsérvese, en la parte inferior, la ampliación del hangar y la modificación del resto del lugar según las distintas fechas.

BOTADURA

El 17 de junio de 2022, en los astilleros Jiangnan en Shanghái, la AEPL procedió a la botadura del tercer portaaviones de su historia, el Fujian CV-18, hasta entonces denominado extraoficialmente Tipo 003.

Botadura del portaaviones Fujian (CV-18), el 17 de junio de 2022 en Shanghái.

El nuevo portaaviones, el segundo de construcción nacional tras el Shandong CV-17, representa un salto cualitativo y tecnológico sin precedentes respecto a los portaaviones Liaoning y Shandong, herederos de un diseño soviético desfasado y con una configuración de cubierta, la STOBAR, solo empleada por los portaaeronaves de naciones que juegan en una liga inferior.

Tanto es así, que podemos asegurar, sin riesgo a equivocarnos, que la nueva unidad representa el inicio de una nueva clase de portaaviones chinos, puesto que su diseño rompe con la herencia soviética y su flamante configuración CATOBAR sitúa a la nave y a la AEPL en la misma categoría que las dos grandes potencias en materia de construcción y operatividad de portaaviones CATOBAR —los Estados Unidos y Francia.

No obstante, en honor a la verdad, queremos restar importancia o, mejor dicho, analizar de manera justa la importancia que el evento posee y poner las cosas en su contexto en cuanto a la nueva capacidad de proyección naval con la que el portaaviones Fujian dotará a la AEPL en los mares y océanos por los que esta última, por el momento, opera su incipiente flota de aguas azules.

En primer lugar, la botadura del portaaviones Fujian y la confirmación de su desplazamiento (80.000-85.000 t. a plena carga), corroboran que China está siguiendo al pie de la letra las directrices del Programa 048 de construcción de portaaviones, que ya estudiamos en un artículo anterior.

Comparativa de tamaño entre los tres portaaviones chinos.

Efectivamente, el Programa 048 establece la ejecución de tres fases o etapas, de 10 años cada una, en las que se construirían dos portaaviones por cada tramo. En principio, las tres etapas solo contemplaban la construcción de portaaviones de configuración CATOBAR, nunca STOBAR.

No obstante, este criterio fue incumplido en la primera etapa del programa al incorporar el Liaoning a la flota y al construir el Shandong, dos buques de configuración STOBAR debido a que así era el diseño original soviético que dio vida al Varyag, aquel casco incompleto que a la postre se convertiría en el Liaoning.

Los criterios de la primera etapa que sí han sido respetados, empero, son el número de unidades construidas y su desplazamiento —2 portaaviones con un desplazamiento de aproximadamente 60.000 toneladas cada uno.

No obstante, China podría haber construido el Shandong con las mismas características con las que ha dotado al flamante Fujian (solo tres años separan la entrega del primero y la botadura de este último), pero en cambio decidió construir una segunda unidad STOBAR. ¿Por qué? Porque el programa 048 dispone que sean dos unidades por etapa.

Las 80.000 toneladas de desplazamiento del Fujian y su configuración CATOBAR demuestran que la AEPL se encuentra inmersa en la implementación de la segunda etapa del programa. Ahora ya todo coincide —el desplazamiento, la cubierta despejada con catapultas a proa y cables de parada a popa e incluso el hecho de que la propulsión sea convencional y no nuclear, puesto que ese tipo de propulsión no se contempla hasta la tercera fase.

Existe mucha especulación sobre si el portaaviones Tipo 004, en construcción en los astilleros de Dalian, será o no de propulsión nuclear. La propaganda china extraoficial asegura que sí, pero los analistas no lo ven tan claro a tenor de las dificultades que implica el uso de la energía nuclear en un barco de superficie de una Armada, la AEPL, que no tiene experiencia en este campo, aunque sí en su uso en submarinos.

Estado de la construcción del portaaviones Tipo 004 a principios de febrero de 2026. Se espera que el buque pueda ser botado en 2027.

Sin embargo, en un artículo publicado el 23 de junio de 2022 en el sitio web del rotativo hongkonés South China Morning Post, se afirmaba, basándose en la opinión autorizada de expertos de la US Navy, que el cuarto portaaviones no se propulsará mediante reactores nucleares porque es demasiado pronto para que China implemente de manera segura y eficiente semejante sistema de propulsión.

Ello coincide con los criterios establecidos para la segunda etapa del Programa 048, en la que se determina que serán dos portaaviones, ambos de propulsión convencional y 80.000 toneladas de desplazamiento, exactamente como el Fujian.

Por tanto, la cuarta unidad, por ahora llamada Tipo 004, debería ser otro portaaviones de las mismas características que el Fujian, a menos que en Pekín las ansias por lanzar un bombazo propagandístico prevalgan sobre la evolución lógica de la tecnología y su implementación cautelosa.

Recreación CGI del portaaviones Tipo 004 (futuro CV-19), en construcción en Dalian, provincia de Liaoning.

 Si la AEPL implementara la propulsión nuclear en su cuarto portaaviones desaprovecharía toda la experiencia adquirida y por adquirir en materia de operatividad del Fujian, puesto que un portaaviones de propulsión nuclear requiere de una operatividad distinta a la de uno convencional. Incluso el uso de las catapultas electromagnéticas sería diferente porque la energía nuclear permite una mayor frecuencia de despegues y ello afectaría a todo lo que los chinos aprendan operando al Fujian en los próximos años.

Por tanto, si la cautela de los militares de la AEPL se impone sobre el deseo del gobierno chino por obtener réditos políticos mediante la propaganda, sería de esperar que la siguiente unidad tras el Fujian sea exactamente igual a este, de la misma manera que el Shandong es una copia exacta pero mejorada del portaaviones Liaoning.

Así no solo se cumpliría con lo estipulado en el programa 048, sino que la AEPL dispondría de dos clases de buques capitales, los Liaoning y Shandong, por una parte, más el Fujian y la futura cuarta unidad, por la otra, permitiéndole acumular conocimientos con diferentes configuraciones y sistemas de propulsión, lo cual es clave para recuperar los cien años de desventaja que tiene respecto a países con tanta tradición en la construcción y el manejo de portaaviones como son los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia e incluso Japón.

De esta guisa, la AEPL se aseguraría disponer de un número fijo de portaaviones operativos para operaciones de combate, cosa imposible si después del Liaoning (en realidad, un buque escuela) China hubiera decidido construir directamente un buque de configuración CATOBAR y, después de este, otro CATOBAR con propulsión nuclear.

El resultado sería que los tres buques, al ser nuevos para la AEPL en cada una de sus configuraciones y sistemas de propulsión, serían sendos bancos de prueba para acumular experiencia y no podrían entrar en combate (al menos contra la todopoderosa US Navy), como sí puede hacerlo el Shandong (un Liaoning refinado) y lo podría hacer el cuarto portaaviones si acaba siendo una versión mejorada del Fujian, el cual, por ser el primero de configuración CATOBAR, es por definición un banco de pruebas al igual que el Liaoning.

Por lo demás, y a falta de muchos más datos que sin duda irán apareciendo en los próximos meses y años, podemos apuntar ciertas peculiaridades que asoman con tan solo observar una fotografía o un gráfico del flamante buque capital.

Comparativa entre el Fujian CV-18 y un portaaviones estadounidense de la clase Gerald R. Ford.

En primer lugar, en cuanto a las catapultas electromagnéticas se refiere, destaca que sus raíles son muy largos, restando a la cubierta unos cuantos metros que servirían para aparcar más aeronaves. Fíjense en la posición en la que se encuentran los deflectores de chorro de aire de las catapultas a proa, más atrás que en la clase Ford, al igual que los raíles.

Por lo que respecta a la catapulta situada a babor, el raíl es más largo que los dos a babor en la cubierta del Gerald R. Ford, el deflector de chorro de aire está muy atrasado y, además, algo que llama poderosamente la atención, solo hay una catapulta a babor en lugar de las dos preceptivas en todos los portaaviones estadounidenses desde su implementación en la US Navy.

Es cierto, empero, que existe una excepción notable en el uso de la doble catapulta a babor, como es el caso del portaaviones francés Charles de Gaulle, único buque en servicio que emplea una sola catapulta a babor y otra en la proa.

De todas maneras, el hecho de que el Fujian solo cuente con una catapulta a babor choca con la intención declarada de la AEPL de construir portaaviones a la misma altura que la de Estados Unidos. No es un detalle baladí —una catapulta menos representa que el portaaviones chino no podrá lanzar el mismo número de aviones por hora que sus equivalentes estadounidenses. Y ese es un detalle que deja a la AEPL a un nivel inferior que la US Navy.

PRUEBAS DE MAR Y ENTRADA EN SERVICIO

La entrada en servicio del tercer portaaviones de la RPC, el segundo de fabricación nacional, es ya un hecho (07/11/2025). Antes de la entrega a la AEPL, empero, el flamante portaaviones completó, como es preceptivo, toda una serie de pruebas de mar.

El viaje inaugural del nuevo buque, tuvo lugar en los primeros meses de 2024 tras concluir los tests de amarre iniciados en diciembre de 2023. Pekín y la AEPL tenían prisa —y la siguen teniendo en todo lo que hacen— por deslumbrar al mundo castrense y civil con su nuevo buque capital, elevado ya a la categoría de superportaaviones.

Se avanzó, por tanto, lo más rápido posible para culminar las pruebas de mar y entregar el buque a la Armada china en 2025 (objetivo cumplido). No obstante, en algunos medios de comunicación chinos se llegó a afirmar que la entrega se realizaría a fines de 2024, a pesar de que en la práctica es casi imposible realizar las pruebas de mar de un buque de estas características en tan solo un año o menos.

Con todo, el timeline ha sido completado a velocidad de vértigo. Tanto es así, que en los últimos años, los internautas y blogueros chinos han acuñado y popularizado una nueva expresión para ensalzar la velocidad con la que China construye buques tanto militares como civiles o cualquier tipo de producto en general —Chinese speed, la velocidad o el ritmo chino (Zhongguo Sudu, 中国速度).

El Fujian CV-18 en sus primeras pruebas de amarre a fines de 2023, paso previo al viaje inaugural y a las exigentes pruebas de mar realizadas durante 2024.

Con este ritmo endemoniado, la AEPL ha alcanzado uno de sus objetivos en materia de propaganda interna, a saber, que el portaaviones Fujian entrara en servicio antes de 2027, año en que se celebrará la efeméride del centenario de la fundación del Ejército Popular de Liberación (EPL, PLA por sus siglas en inglés), unas fuerzas armadas que pertenecen y se deben, única y exclusivamente, al Partido Comunista Chino y no al pueblo, como cabría pensar.

No obstante, si como parece, China se da tanta prisa por completar un portaaviones tan avanzado y complejo solo teniendo en mente la fecha de una conmemoración histórica, ese detalle por sí solo nos muestra, tanto a analistas como a los duchos lectores, que para Pekín la propaganda y la manipulación de la percepción del público siguen estando por encima de la competición militar real con los Estados Unidos u otras naciones.

El portaaviones Fujian fotografiado tras su entrada en servicio en la AEPL.

¿UN NOMBRE CON MENSAJE SIMBÓLICO?

En cuanto al nombre con el que se ha bautizado al nuevo buque —Fujian, como la provincia homónima—, su elección ha levantado un enorme revuelo a causa de la intención declarada por Pekín de (re)unificar Taiwán con el continente, manu militari si fuera necesario.

Sin embargo, la elección del nombre se ajusta a las regulaciones establecidas por el ‘Código de Nomenclatura de Buques Militares’, publicado el 18 de noviembre de 1978 y revisado el 8 de julio de 1986, por el que el Estado Mayor chino asigna el nombre a los buques de guerra de la Categoría 1 (portaaviones, LHD y submarinos nucleares) escogiendo entre el nombre de una provincia, región autónoma o municipio bajo jurisdicción central.

Por tanto, la elección de Fujian como nombre para bautizar al Tipo 003 se ciñe al marco regulatorio de la nomenclatura de los buques militares chinos y sigue la tradición bautismal iniciada en los portaaviones Liaoning y Shandong, cuyos nombres son los de dos provincias costeras chinas.

Hasta aquí, todo correcto. No obstante, la provincia de Fujian se sitúa justo en frente de la isla de Taiwán y, además, fue la provincia bajo cuya jurisdicción se encontraba Taiwán desde que fuera incorporada al imperio Qing en 1683, cuando se convirtió en una prefectura de la provincia de Fujian.

Por estas y otras razones, la elección de Fujian como nombre para el nuevo buque capital ha dado lugar a la especulación sobre si es o no un mensaje oculto, símbolo de la determinación de Pekín por devolver Taiwán a la soberanía de la República Popular China.

El problema es que desde 1945 Taiwán se encuentra bajo la soberanía de la República de China, entidad estatal reconocida internacionalmente en aquel momento y que se trasladó a la isla en 1949 tras ser derrotada por los comunistas en suelo continental.